domingo, 24 de noviembre de 2013
¿A donde?
¿A dónde irá a parar toda esta filosofía? ¿A quién le importará? Ahora veo que esa afirmación era cierta: el hombre siempre busca dejar su huella en la eternidad. Tantas ideas, tantos pensamientos que se quedan en el vacío, y que ahí seguirán hasta que alguien más los retome. Y es que no busco palabras rebuscadas ni términos modernos, sólo busco claridad y simpleza. ¿Pero para qué? ¿A quién le importa? Nadie vivirá bajo estos preceptos, así como yo no vivo bajo los ya existentes. Mi propia lógica juega en mi contra. Maldita naturaleza humana. Y bendita a la vez. Todo el mundo debe olvidar las ideas de los demás y vivir con las suyas. Pero al fin y al cabo es mi idea, y como dije antes, mi lógica me hunde. Congruencia y preceptos definidos, eso es todo a lo que aspiro. Maldita naturaleza humana que no me permite hacerlo tranquilo. Y bendita naturaleza humana que me pone en esta encrucijada la cual da sentido a la existencia. Porque mi esencia me hace trascender, lo que soy me define.
Otro tiempo...
Había olvidado que este lugar existía. De verdad me alegra encontrarlo. Supongo que mis palabras seguirán sin importarle a nadie, pero por lo menos estarán acentadas y me quitare un peso de encima. Por lo menos si en algún momento, alguien, por un azar del destino, logra caer aquí y lee todo esto, que se beneficie con lo que encuentre. A partir de este momento, subiré periódicamente algunos de mis textos a este blog, para su posterior lectura. Espero que nadie lo vea, pero al mismo tiempo ardo en deseos de que alguien lo encuentre.
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